Por MARTA GHIOTTO
En la actualidad tanto la legislación vigente nacional e internacional como la política educativa de las distintas jurisdicciones nacionales propician y favorecen la integración educativa de los niños con necesidades educativas especiales en la escuela común.
Este hecho pareciera garantizar la misma sin embargo todos a aquellos tanto profesionales como padres que trabajamos para lograrlo sabemos que ambos hechos no bastan para obtener una integración exitosa.
Nos plantemos muchos interrogantes y a veces estos no encuntran respuestas y se convierten en una situación de enfrentamiento entre las partes que termina por perjudicara al alumno.
Analizar algunos aspectos puede ayudarnos a entender y encontrar estrategias para superar la situación.
1-¿Por qué la legislación por sí sola no puede vencer muchos obstáculos?
Porque la integración es esencialmente un encuentro de seres humanos, y un ser humano no es un objeto que puede ser insertado por decreto en un ámbito. La ley es fundamental para garantizar un derecho pero si no logramos que la comunidad toda entienda que ese derecho no es un capricho legal al que debe someterse sino una situación natural: que el otro es un igual que merece gozar de los mismos privilegios que él, solo obtendremos una inclusión forzada, por obligación y no una real apertura.
2-¿Qué requieren como complemento la legislación y la política educativa?
Requieren un serio y continuo trabajo de sensibilizacion de la comunidad, previo y paralelo a cualquier proyecto de integración.
No debemos esperar a que surja la necesidad de integrar a un niño o joven para debatirlo con la comunidad de pares, de padres y de maestros. Este debe ser un trabajo permanente, un continuo. Todos debemos entender que somos diferentes y que tenemos necesidades distintas, la escuela debe necesariamente propiciar experiencias de intercambio y de reflexión.
La integración no es un tema de un niño, es un tema de la sociedad toda.
3- ¿Están los docentes de escuela común capacitados para integrar?
El mayor problema no está exclusivamente en la capacitación formal, sino en un cambio de paradigma que no implica solo la integración de distintas discapacidades sino la comprensión de que cada niño es un ser individual y único y que una enseñanza exitosa no puede ser masificada.
Los docentes suelen plantear “yo no me prepare para esto” pero en verdad nadie los preparó para la realidad actual, el “ideal” de niño y familia que esperaban ya no existe, entonces hay que trabajar con docentes y estudiantes de magisterio para ayudarlos a entender esto , a no sentirse fracasados porque las estrategias aprendidas no sirven para todos y animarlos a poner en marcha los recursos con que indudablemente cuentan y a encontrar satisfacción en esa creatividad.
La preparación para la integración debe ser también en este caso continua y abarcar tanto a los docentes en actividad, como a los alumnos de institutos del profesorado.
4-¿Todas las escuelas están en condiciones de integrar?
Potencialmente deberían estarlo, pero en realidad aquí nos encontramos con otra cuestión que es importante trabajar con los padres de los futuros integrados: muchas veces tanto en niños con capacidades diferentes como en aquellos que aparentemente no presentan dificultades de aprendizaje somos los padres los que proyectamos nuestro deseo sobre ellos sin mirarlos en realidad, sin considerar cuáles son sus intereses,
Es muy común por ejemplo que una familia de Villa Pueyrredón, con la mejor intención considere que su hijo/a tendrá mejores posibilidades de futuro en una escuela de excelencia, pero a lo mejor esa decisión implica desarraigar al niño (y me estoy refiriendo a niños sin problemas de aprendizaje) de su grupo de su entorno, algunos se sienten muy a gusto en escuelas pequeñas y barriales y otros en cambio pueden manejarse sin problemas en instituciones más grandes e impersonales.
Si en cualquier niño es fundamental mirarlo, entenderlo y visualizarlo en una institución, más allá de nuestras propias expectativas, es doblemente importante hacerlo en quienes lo necesitan aún más porque se enfrentan al desafío de superar sus dificultades.
Es por ello que la elección de la escuela para iniciar un proyecto de integración debe ser cuidadosa y abarcar muchos aspectos: el grupo, la cantidad de alumnos, la accesibilidad, la posibilidad de compartir espacios extraescolares, los objetivos y la ideología de la institución.
Por otra parte es importante prever que se pueda continuar la labor a lo largo de los años, que de requerirse un cambio el mismo este planteado exclusivamente por necesidades propias del alumno y no por situaciones vinculadas con la institución.
Es por ello que salvo excepciones , no son convenientes aquellas instituciones que platean “aquí integramos solo en primer ciclo” por ejemplo.
5 .Qué profesionales están en condiciones de indicar la escuela adecuada? ‘
La elección de escuela debiera ser un trabajo interdisciplinario, ya que incluye a los padres, a los profesionales que atienden al niño, desde distintos campos y a aquellos otros profesionales que pueden evaluar las posibilidades exitosas de llevar a cabo un proyecto que vincule a un niño con su entrono escolar.
Muchas veces esto se dificulta porque no es realista planificar un proyecto exclusivamente desde el interior de un consultorio.
La interconsulta profesional y la reflexión conjunta son recursos indispensables a la horade definir algo tan importante como el futuro de un niño.
6. ¿Es siempre indispensable la presencia de una integradora permanente?
No lo es, todo depende de cada niño, algunos cuadros requieren en un comienzo un apoyo sostenido, pero en un verdadero proyecto integrador el rol de la maestra integradora debe irse desdibujando, para permitir la real incorporación del alumno con su entorno.
Esto es así por dos motivos: si tenemos en cuenta la institución ; la presencia permanente de una asistente hace que la escuela se sienta ajena al proyecto, que lo acepte como un agregado, que no o incorporé como uno más ; desde el punto de vista de la sociedad quisiera repetir las palabras de la magister Stella Páez, una de las más destacadas especialistas internacionales en el tema , y además madre de una joven con capacidades diferentes exitosamente integrada a la sociedad quien nos advertía: ” Si para integrar a un niño requiero durante toda su escolaridad de un trabajo uno a uno, en realidad estoy atentando contra mis objetivos, ya que si sus propios compañeros quedan fijados en esta óptica, cuando crezcan y alguien les proponga emplear en su empresa a una persona con capacidades diferentes, se negaran porque entenderán que deben contratar a dos”
El proceso ideal es que la asistencia individual vaya cediendo terreno y pase a ser eventual ;que la integradora se convierta en una promotora del proceso y que los docentes de la escuela común puedan ir asumiendo con su guía la dirección del mismo.
Una integración se vuelve así una oportunidad de aprendizaje mutuo.
Como a nadar se aprende en el agua a integrar se aprende integrando, guiado y acompañado, para luego poder recorrer trayectos por sí mismo.
Lic Marta J. Ghiotto
Psicóloga
Coordinadora de APLIE