Los diagnósticos tranquilizan, ¿rotulan?

29 de Marzo de 2009

“CUANDO EL A.D.(H).D. ES NOMBRE PROPIO”

 

Por Gisela Untoiglich

 

“El ritmo actual, el de la inmediatez y la aceleración del tiempo real,
va exactamente en contra del engendramiento, de la gestación,
del tiempo de procreación y de crianza, de esa larga duración que
es, en general, la de la infancia humana…”
J. Baudrillard – Pantalla Total

 

  La sigla A.D.(H).D. proviene del inglés y significa Attention Deficit (Hyperactivity) Disorder, en castellano: “Trastorno por Déficit Atencional, con o sin Hiperactividad”. No es un cuadro tan nuevo como se supone, en realidad fue cambiando de denominación a lo largo de los años. La primera descripción clínica data de 1902 y se lo clasificó como “Defectos en el control moral”, actualmente manejamos la nomenclatura  propuesta por el DSM III en 1980 (Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales, A.P.A. – American Psychiatric Association) como A.D.(H).D.

En el CIE-10 (Manual Europeo de los Trastornos Mentales y del Comportamiento) hallamos una explicación del por qué de la utilización del término Trastorno: “Se usa para evitar los problemas que plantea el utilizar otros conceptos tales como ‘enfermedad’ o ‘padecimiento’. Aunque trastorno no es un término preciso, se usa para señalar la presencia de un comportamiento o de un grupo de síntomas identificables en la práctica clínica…” (Calmels, D., 2002)

Entonces, este es el punto exacto del cual quiero partir, el ADD no es un cuadro uniforme, sino un síndrome (léase: bolsa de gatos) que pone junto lo que no necesariamente va junto, agrupando infinidad de niños dentro de un mismo conjunto, por sumatoria de manifestaciones clínicas. ¿Cuáles son los riesgos que conlleva dicho amontonamiento?

Enunciaremos algunos de ellos:

 

·      Se supone que el A.D.D. es un déficit neurológico, aunque todavía no se ha encontrado ninguna prueba de laboratorio que lo compruebe. Se plantean porcentajes que oscilan desde un 5% a un ¡22%! de niños en edad escolar diagnosticados como ADD. Sin embargo no se ha hallado ningún marcador biológico que lo certifique, por lo tanto el peligro del sobre diagnóstico es muy alto.

·      La escala  más difundida para realizar el diagnóstico es el “Cuestionario de Conners” que consta de 48 preguntas que deben ser respondidas por separado por padres y maestros, colocando una X en las columnas denominadas: Nunca – Un poco – Bastante – Mucho. Por un lado, pocas veces se ha visto tanta imprecisión científica como las respuestas “bastante” o “un poco”, ya que dan por sentado que todos valoramos de igual modo lo que es mucho o poco. (Recordarán aquella magnifica escena de una película de Woody Allen en la cual marido y mujer se quejan al mismo tiempo a sus respectivos analistas de la frecuencia con la que mantenían relaciones sexuales, ella decía que era intolerable porque él lo quería hacer dos veces por  semana, mientras él se quejaba de lo espaciado de la frecuencia ya que sólo lo hacían dos veces por semana).  Por otra parte, cabe aclarar que dicho Cuestionario no fue pensado en su origen para realizar un diagnóstico  diferencial acerca de los Trastornos de Atención, que es para lo que se lo está utilizando en la actualidad.  Sumado a esto, es importante señalar que de los 48 puntos que se interrogan sólo dos refieren en forma específica al ítem desatención. Por lo tanto esto favorece el riesgo de encubrimiento diagnóstico.

 ·      El abordaje que se realiza hasta ahora es eminentemente medicamentoso. Los fármacos sólo ofrecen un paliativo sintomático que atempera las manifestaciones clínicas por algunas horas, cuando funcionan. Sin embargo, al no tomar en cuenta las diferencias psíquicas estructurales, se corre el riesgo de medicar por falta de atención o por hiperactividad a niños con estructuras psicopatológicas graves, que quedarán larvadas durante la infancia y que luego podrán hacer eclosión en el transcurso de la adolescencia. Esto difiere con el planteo de “comorbilidad”, es decir, la aparición conjunta del ADD y otros trastornos psiquiátricos o de aprendizaje, frecuentemente postulada  en gran parte de la bibliografía relativa al tema. Cuando en realidad, probablemente de lo que se trate sea,  que las manifestaciones clínicas de un trastorno podrían estar obturando momentáneamente la aparición del cuadro psicopatológico de base. Esto conlleva el riesgo de retrasar un diagnóstico acerca de la estructura psicopatológica de ese pequeño, que, de realizarse en la temprana infancia, daría otras chances de intervención.

·      Se propone la atención como una función que debería operar “naturalmente” en el niño salvo  que haya un déficit neurológico, sin tomar en cuenta que podrían haber diferentes razones por las cuales un niño  tendría dificultades atencionales.

Por un lado, los requerimientos atencionales desde lo social, han aumentado notablemente para los niños en edad escolar, idiomas, jornada completa, computación, escuelas deportivas, son una pequeña porción de las exigencias a las que debe responder un niño en la actualidad.

Por el otro, existen factores psicológicos ligados a los tiempos de constitución subjetiva que   podrían favorecer o no que el niño focalice la atención en ciertos objetos y no en otros. Así, desde una perspectiva psicoanalítica, se podría postular que no se sale a conocer cualquier objeto del mundo, sino aquellos que fueron marcados libidinalmente por un Otro significativo. Esto quiere decir que, son los adultos significativos para ese niño los que en principio orientan su atención, y le abren la posibilidad de aprehender aquellas porciones de la realidad que tienen valor  para dichos sujetos. Para lo cual, debe haber una disponibilidad de energía necesaria para investir los objetos del mundo. Si por motivos ligados a la historia de ese niño, el mismo  estuviera tramitando situaciones de índole primaria, no contaría con la posibilidad de atender a requerimientos de índole externo (la curricula escolar). Por ejemplo, si un niño tiene vedada la posibilidad de interrogar ciertas cuestiones acerca de su origen; o si ese Otro significativo está atravesando una situación depresiva, es probable que  no tenga la disponibilidad  para atender a lo que la escuela le está exigiendo en ese momento.

 

Los interrogantes como ¿quién soy yo para el Otro?, ¿de qué tipo de pacto provengo?, ¿qué lugar ocupo en el deseo de mis padres? tienen  que encontrar alguna respuesta sustentable en la primera infancia, lo cual permitirá luego que ese niño entre en latencia, lo que significa que tendrá la energía psíquica disponible para resolver problemas tan alejados de sí mismo cómo ¿cuántos caramelos tendrá Juancito si María le regala 4 y Pepe le regala 2? ó la posibilidad de escribir “mamá”, lo cual implica tolerar que la madre  no esté allí.

 

El peligro entonces es, considerar que existe un solo tipo de atención y una sola causa para la desatención, de orden biológico.

 

·      A.D.(H).D. es el nombre con el cual se etiquetan gran cantidad de sujetos con similares manifestaciones clínicas; es como la fiebre, un indicador de que algo anda mal, ni más ni menos que eso. Así como no nos tranquiliza que el médico nos diga: su hijo tiene fiebre (de hecho por eso lo llamamos), tampoco debería hacerlo el rótulo de ADD ya que podría terminar siendo un modo de desresponsabilizarnos como padres, como profesionales, como docentes y como sociedad de la pregunta acerca de ¿por qué sufre este niño?, ¿qué es lo que quiere decirnos con esta forma de manifestarse?

 

Retomando el eje que atraviesa este artículo acerca de si los diagnósticos rotulan o tranquilizan creo importante dejar en claro que  considero imprescindible el diagnóstico temprano estructural acerca del padecimiento de un niño. Que un chico no pueda atender a los requerimientos escolares (que estén acordes a su momento evolutivo),  no pueda parar de moverse, agreda a sus compañeros,  no reconozca autoridad,  no pueda escuchar, ni desarrollar un juego, que esté permanentemente excitado, o no pueda esperar su turno, son algunos de los indicadores posibles de que algo anda mal con ese niño y  probablemente, estos sean los modos de manifestar su padecimiento.

Realizar una consulta a tiempo, con un profesional que pueda escuchar y leer más allá de los signos clínicos observables, cuáles son los trabajos psíquicos que este niño realizó y en cuáles se encuentra detenido, permitirá una intervención oportuna en los momentos de constitución del aparato psíquico. En la temprana infancia se reparten las barajas con las que el sujeto jugará toda su vida. Si no cuenta con las cartas necesarias el juego será mucho más costoso y por momentos más riesgoso.

Alguna vez escuché una definición del Psicoanálisis como una “Ciencia Artesanal”, y aunque parezca una contradicción en los términos, no lo es, ya que por un lado permite una lectura estructural y por el otro da la posibilidad de pensar en una lógica del caso por caso y no perderse en grandes generalizaciones. En la actualidad, parecerían tener mayor difusión ciertos métodos terapéuticos ligados a la modificación de las conductas, dichas propuestas intentan cambiar, mediante un entrenamiento específico los modos de conducirse incorrectos, basándose en un déficit de origen supuestamente orgánico, cuyas manifestaciones clínicas podrían ser atemperadas con medicación y entrenamiento conductual. Sin embargo, este abordaje al no tomar en cuenta la historia vincular de ese sujeto pierde la posibilidad de interrogarse acerca del sentido histórico-subjetivo de su padecimiento y por ende imposibilita la realización de una lectura estructural que permita comprender el origen del sufrimiento de cada niño en particular.

Actualmente escuchamos padres y docentes hablando de cuántos niños ADD tienen y lo que es más grave aún, los mismos chicos se presentan y justifican diciendo: “No lo hice a propósito, es que soy ADD”.

Cuando un niño nace, su llegada convoca los anhelos, deseos, temores y fantasías de ambos padres; estos elementos forman parte de la trama de un tejido complejo al cual el niño aportará su singularidad. La elección del nombre propio no suele ser azarosa y está relacionada con dichos elementos. Ese nombre nos representa, cuando es el ADD el que ocupa el lugar del nombre propio de un niño, corremos el riesgo de que su padecimiento subjetivo se pierda en el  anonimato de las clasificaciones. Se trata entonces de un diagnóstico que permita intervenciones tempranas sin etiquetamientos.

Si como sociedad no podemos tolerar el propio malestar que generamos, si creemos que lo que debemos hacer con el malestar sobrante es etiquetarlo, acallarlo y archivarlo, no dimensionamos que sólo estamos pateando la bola de nieve hacia adelante.

El A.D.(H).D. es una problemática compleja que necesita de un abordaje interdisciplinario; docentes, directores, psicólogos, psicopedagogos, psicomotricistas y neuropediatras junto a los padres y al chico tendrán que construir en el uno a uno, los bordes que cada niño necesita para poder constituirse subjetivamente. Lic. Gisela Untoiglich

Psicoanalista. Becaria de Investigación Doctoral, Facultad de Psicología, U.B.A.
Tema de Tesis: Historia Libidinal de los niños con Diagnóstico  Neurológico de Déficit Atencional
gisunt@fibertel.com.a
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ALGUNAS CUESTIONES SOBRE INTEGRACIÓN

29 de Marzo de 2009

                                                                              

 

                                                                                       Por MARTA GHIOTTO

 

 En la actualidad tanto la legislación vigente nacional e internacional  como la política educativa de las distintas jurisdicciones nacionales propician y favorecen la integración educativa de los niños con necesidades educativas especiales en la escuela común.

Este hecho pareciera garantizar la misma sin embargo todos a aquellos tanto profesionales como padres que trabajamos para lograrlo sabemos que ambos hechos  no bastan para obtener una integración exitosa.

Nos plantemos muchos interrogantes y a veces  estos no encuntran respuestas y  se convierten en una situación de enfrentamiento entre las partes que termina por perjudicara al alumno.

Analizar algunos aspectos puede ayudarnos a entender y encontrar estrategias para superar la situación.

 

1-¿Por qué la legislación por sí sola no puede vencer muchos obstáculos?

      Porque la integración es esencialmente un encuentro de seres humanos, y un ser humano no es un objeto que puede ser insertado por decreto en un ámbito. La ley es fundamental para garantizar un derecho pero  si no logramos que la comunidad toda entienda que ese derecho no es un capricho legal al que debe someterse sino una situación natural: que el otro es un  igual que merece gozar de los mismos privilegios que él, solo obtendremos una inclusión forzada, por obligación y no una real apertura.

 

2-¿Qué requieren como complemento la legislación y la política educativa?

                Requieren un serio y continuo trabajo de sensibilizacion de la comunidad, previo y paralelo a cualquier proyecto de integración.

 No debemos esperar a que surja la necesidad de integrar a un niño o joven para debatirlo con la comunidad de pares, de padres y de maestros. Este debe ser un trabajo permanente, un continuo. Todos debemos entender que somos diferentes y que tenemos necesidades distintas, la escuela debe necesariamente propiciar experiencias de intercambio y de reflexión.

La integración no es un tema de un niño, es un tema de la sociedad toda.

 

3- ¿Están los docentes de escuela común capacitados para integrar?

El mayor problema no está  exclusivamente en la capacitación formal, sino en un cambio de paradigma que no implica solo la integración de distintas discapacidades sino la comprensión de que cada niño es un ser individual y único y que una enseñanza exitosa no puede ser masificada.

Los docentes suelen plantear “yo no me prepare para esto” pero en verdad nadie los preparó para la realidad actual, el “ideal” de niño y familia que esperaban ya no existe, entonces hay que trabajar con docentes y estudiantes de magisterio para ayudarlos a entender esto , a no sentirse fracasados porque las estrategias aprendidas no sirven para todos y animarlos a poner en marcha los recursos con que indudablemente cuentan y a encontrar satisfacción en esa creatividad.

La preparación para la integración debe ser también en este caso continua y abarcar tanto a los docentes en actividad, como a los alumnos de institutos del profesorado.

 

4-¿Todas las escuelas están en condiciones de integrar?

Potencialmente deberían estarlo, pero en realidad aquí nos encontramos con otra cuestión que es importante trabajar con los padres de los futuros integrados:   muchas veces tanto en niños con capacidades diferentes como en aquellos que aparentemente no presentan dificultades de aprendizaje somos los padres los que proyectamos nuestro deseo sobre ellos  sin mirarlos en realidad, sin considerar cuáles son sus intereses,

Es muy común por ejemplo que una familia de Villa Pueyrredón, con la mejor intención considere que su hijo/a tendrá mejores posibilidades de futuro en una escuela de excelencia, pero a lo mejor esa decisión implica desarraigar al niño (y me estoy refiriendo a niños sin problemas de aprendizaje)  de su grupo de su entorno, algunos se sienten muy a gusto en escuelas pequeñas y barriales y otros en cambio pueden manejarse sin problemas en instituciones  más grandes e impersonales.

Si en cualquier niño es fundamental  mirarlo, entenderlo y visualizarlo en una institución, más allá de nuestras  propias expectativas, es doblemente importante hacerlo en quienes lo necesitan aún más porque se enfrentan al desafío de superar sus dificultades.

Es por ello que la elección de la escuela para iniciar un proyecto de integración debe ser cuidadosa y abarcar muchos aspectos:  el grupo,  la cantidad de alumnos, la accesibilidad, la posibilidad de compartir espacios extraescolares, los objetivos y la ideología de la institución.

Por otra parte es importante prever que se pueda continuar la labor a lo largo de los años, que de requerirse un cambio el mismo este planteado exclusivamente por necesidades propias del  alumno y no por situaciones  vinculadas con la institución.

Es por ello que salvo excepciones , no son convenientes aquellas instituciones que platean “aquí integramos solo en primer ciclo  por ejemplo.

 

5 .Qué profesionales están en condiciones de indicar la escuela adecuada? ‘

La elección de escuela debiera ser un trabajo interdisciplinario, ya que incluye a los padres, a los profesionales que atienden al niño, desde distintos campos y a aquellos otros profesionales que pueden evaluar las posibilidades exitosas de llevar a cabo un proyecto que vincule a un niño con su entrono escolar.

Muchas veces esto se dificulta porque no es realista planificar un proyecto exclusivamente desde el interior de un consultorio.

La interconsulta profesional  y la reflexión conjunta son recursos indispensables a la horade definir algo tan importante como el futuro de un niño.

 

6. ¿Es siempre indispensable la presencia de una integradora permanente?

No lo es, todo depende de cada niño, algunos cuadros requieren en un comienzo un apoyo sostenido, pero en un verdadero proyecto integrador el rol de la maestra integradora debe irse desdibujando, para permitir la real incorporación del alumno con su entorno.

Esto es así por dos motivos:  si tenemos en cuenta la institución ; la presencia permanente de una asistente hace que la escuela se sienta ajena al proyecto, que lo acepte como un agregado, que no o incorporé como uno más ; desde el punto de vista de la sociedad quisiera repetir las palabras de la magister Stella Páez,  una de las más destacadas especialistas internacionales  en el tema , y además madre de una joven con capacidades diferentes exitosamente integrada a la sociedad quien  nos advertía:  ” Si para integrar a un niño requiero durante toda su escolaridad de un trabajo uno a uno, en realidad estoy atentando contra mis objetivos, ya que si sus propios compañeros quedan fijados en esta óptica, cuando crezcan y alguien les proponga emplear en su empresa a una  persona con capacidades diferentes, se negaran porque entenderán  que deben contratar a dos”

El  proceso ideal es que la asistencia individual vaya cediendo terreno y pase a ser eventual ;que la integradora se convierta en  una promotora del proceso y que los docentes de la escuela común puedan ir asumiendo con su guía la dirección del mismo.

Una integración se vuelve así una oportunidad de aprendizaje mutuo.

Como a nadar se aprende en el agua a integrar se aprende integrando, guiado y acompañado, para luego poder recorrer trayectos por sí mismo.

 

                                                                                                                                                                                            Lic Marta J. Ghiotto

                                                                                                                                                                                                      Psicóloga

                                                                                                                                                                                         Coordinadora de APLIE                                                            

El derecho a la Educación y el protagonismo de la Ciudadanía

10 de Febrero de 2009

XIII Congreso Pedagógico. 

Diario “El Barrio de Villa Pueyrredon” 8 de enero 2009

Por Ignacio Di Toma Mues. Link

El 9 de diciembre, en la sede del Banco Credicoop de Villa Pueyrredón, se presentaron las ponencias realizadas por docentes porteños en el marco del XIII Congreso Pedagógico “El derecho a la Educación y el protagonismo de la Ciudadanía” organizado por el Instituto de Formación e Investigación Maestro Carranza (Unión Trabajadores de la Educación – CTERA - CTA).

Coordinaron las presentaciones el Director del Instituto de Formación e Investigación Maestro Carranza y Director del Congreso, Daniel López; y las tutoras del Congreso y profesoras de los cursos de capacitación docente del instituto: María Cerneira, Lucía Lucaioli y Marta Ghiotto (vicedirectora de la Escuela de Recuperación Nº 16 “Gral. Ing. Mosconi” de Villa Pueyrredón).

Cada docente expuso brevemente las ideas centrales de su trabajo, para así dar lugar a intercambios de ideas con el coordinador, tutoras y demás expositores, con el objetivo de realizar las correcciones para la elaboración de sus trabajos finales que, una vez concluidos, estarán disponibles en la página web del Congreso Pedagógico.

Durante la jornada, que duró un poco más de dos horas, se desarrollaron las siguientes ponencias: “La necesidad de crear espacios participativos para construir la escuela que queremos”; “El juego dramático en la sala de 5 años”; “Espacio escolar. Un docente reflexivo. Una construcción colectiva”; “¿De qué hablamos cuando hablamos de experiencia?”; “El deterioro de la educación”; “La educación que tenemos… ¿Es la educación que queremos?” y “La escolaridad de adultos, una herramienta en la construcción de derechos”.

En diciembre, se realizaron reuniones similares en distinto barrios de la ciudad, teniendo como sedes a escuelas públicas y también al Instituto Carranza.

Los organizadores explicaron que este año el Congreso se está articulando con el Foro por la Educación Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “El Foro se plantea como un movimiento que impulsa la deliberación colectiva en el proceso de construcción de una escuela pública, democrática y popular, proponiendo las bases para la discusión política de la primera Ley de Educación de la Ciudad”.

Bienvenidos al Blog de APLIE - Asesoría para la Integración Escolar

10 de Febrero de 2009

Periódicamente se publicarán aquí artículos de interés, notas de opiñion, evaluaciones docentes y todo material que ayude a la comunidad en la tarea de realizar una mejor integración escolar. No deje de visitarnos.

Saluda atte.
Lic. Marta Ghiotto