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Ud preguntará: ¿Por qué integramos?

Martes, 11 de Mayo de 2010

Reflexiones sobre la evolución del concepto de integración.

por Marta Ghiotto

Voy a permitirme pedir prestado el título del poema a Mario Benedetti para iniciar un breve recorrido acerca de la historia de la integración en el mundo y fundamentalmente en nuestro país, y al mismo tiempo acompañarla de una reflexión dirigida a todos aquellos que comparten con nosotros esta tarea

Cuando cambia la filosofía del hombre (su naturaleza, sus o objetivos, sus potencialidades, su realización) entonces todo cambia. No solo cambia su filosofía política, económica, ética y su filosofía de la historia, sino también su filosofía de la educación, de la psicoterapia y del desarrollo personal, la teoría acerca de cómo ayudar a las personas a llegar a ser aquello que pueden y necesitan profundamente llegar a ser. Nos encontramos en la actualidad en el centro de un cambio de este tipo en torno a las capacidades, potencialidades y objetivos del hombre. Está naciendo una nueva concepción acerca del hombre y de su destino, y sus implicaciones son muchas, no sólo para nuestras concepciones educativas, sino también para lo que hace a la ciencia, política, literatura, economía, religión e incluso a nuestras concepciones del mundo no-humano”

Maslow, 1972, p. 251- El hombre autorrealizado. Estados Unidos / Barcelona: Litton Educational / Kairós.

Cambio de paradigmas.

El paradigma de la atención a la diversidad ha ido cambiando a través de las distintas décadas del siglo XX. La segregación y desatención de la discapacidad dieron surgimiento a la Educación Especial ; posteriormente se pasó a la Normalización e Integración de las personas en el ambiente menos restrictivo, que finalmente se completó con el concepto de Inclusión educativa, laboral y social de los individuos basada en las modificaciones ambientales.

No podemos discutir que la concepción que dio lugar a la creación de la educación especial fue favorable en ese momento para aquellos con necesidades especiales , ya que implicó la constitución de un profesorado especialmente preparado, la de programas y procedimientos especiales para mejorar los aprendizajes, la búsqueda de materiales específicos, y el propio centro especial.

Este sistema “paralelo” que en principio fue beneficioso y constituyo un avance,ya que implicó ocuparse activamente de los distintos trastornos; comenzó a entrar en crisis cuando las escuelas especiales se fueron convirtiendo en el cajón de sastre que recibía todos los alumnos que el sistema educativo rechazaba.

Esto favoreció y estimuló la postura poco flexible de muchas escuelas comunes; en consecuencia gran parte de los alumnos que por distintos motivos no se adaptaban a la escuela común recalaron finalmente en centros especiales.

Este hecho sobredimensionó a las escuelas especiales, complejizó y dificultó la real aplicación de programas específicos y contribuyó a la marginación.

La situación poco deseada llevó reflexionar a los profesionales de la salud y la educación acerca del concepto de normalización relacionada con integración.

Wolfensberger (1972) escribió que “normalización es la utilización de medios, culturalmente tan normativos cómo es posible, en orden a establecer y/o mantener conductas y características personales que son tan culturalmente normativas cómo es posible”.

De la Declaración de Salamanca (1994) a la actualidad.

Esta concepción toma forma definitiva cuando más de 300 asistentes, en representación de 92 países se reúnen en la ciudad de Salamanca, España, entre el 7 y el 10 de junio de 1994, con el fin de promover el objetivo de la “Educación para todos “considerando los cambios fundamentales de la política educativa para favorecer una educación integradora. capacitando a las escuelas para atender a todos los niños, especialmente aquellos que presentaban necesidades educativas especiales.

La conferencia organizada por el gobierno español. con la colaboración de la Unesco congregó a altos funcionarios de educación, responsables de políticas y especialistas, y contó con el aporte de la Naciones Unidas y diversas organizaciones no gubernamentales.

A partir de este momento la legislación de todos los países incorporó definitivamente a sus políticas educativas el concepto de integración.

¿Qué propone este concepto?

Si leemos a Miguel Ángel Verdugo Alonso. Catedrático de Psicología de la Discapacidad y Director del Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca estas son las propuestas que implica:

  • Proporciona oportunidades para aprender a todos los alumnos en base a la interacción cotidiana entre ellos.
  • Prepara a los estudiantes con discapacidades para la vida y profesión futuras en un contexto que es más representativo de la sociedad.
  • Promueve el desarrollo académico y social de los estudiantes con discapacidades.
  • Fomenta la comprensión de y aprecio por las diferencias individuales.
  • Promueve la prestación de servicios para estudiantes sin discapacidad.
  • Para estudiantes “en riesgo”, sin estigmatizarlos.
  • Difunde las habilidades de los educadores especiales dentro de la escuela y del curriculum.

Todos aquellos que de una u otra manera estamos vinculados con la enseñanza acordamos plenamente con estas premisas.

Sin embargo la controversia y las dificultades se suceden quince años después de haberse dado a luz el documento:

  • ¿Qué sucede entonces?
  • ¿Cuáles son las falencias?
  • ¿Qué requisitos no se están cumpliendo?

Si seguimos a Miguel Ángel Verdugo Alonso estos serían los requisitos indispensables para su puesta en marcha efectiva:

  • Formación adecuada del profesorado.
  • Actitudes de los maestros y profesionales de la educación hacia los niños.
  • Programas especiales de rendimiento académico que requieren la utilización de técnicas educativas específicas.
  • Programas adecuados de adaptación social e interacción con los compañeros sin discapacidad.

Cabe entonces cuestionar como podemos realizar nuestro aporte en cada uno de estos campos, sin los cuales la integración se convierte en una utopía.

¿Integración vs. inclusión?

En los últimos años surge un nuevo concepto aparentemente superador el de inclusión educativa, laboral y social.

El término inclusión se centra específicamente, en las modificaciones del medio ambiente necesarias para lograr la plena integración del individuo con discapacidad.

Estas modificaciones incluyen a las instituciones y a sus comunidades, y se amplían posteriormente con los conceptos de diversidad, multiculturalidad y otros, que plantean diseños diferentes de la escuela y la sociedad del futuro abiertos a todos los individuos.

Ambos conceptos no son contrapuestos sino complementarios.

Los cambios son lentos y difíciles y sin reglas claras, y sin una capacitación específica de docentes tanto comunes como especiales, sin alianzas profesionales compartidas, las posibilidades de fracaso son muy amplias.

La integración e inclusión educativas siguen adelante, a pesar de las dificultades, a pesar de que varias décadas de legislación no han terminado de allanar los obstáculos, y lo hacen porque aquellos que compartimos sus principios entendemos que integrar es una manera de ejercer la docencia en todos los ámbitos y estamos seguros de que brindar igualdad de oportunidades a todos los alumnos es la única manera de modificar un cambio de actitudes de la sociedad hacia la población más desfavorecida por distintos motivos.

Sabemos que la integración y la constitución de ambientes inclusivos enriquecen a todos los que participan de ellos, que bien entendidas y aplicadas mejoran la calidad de la enseñanza en general, porque la búsqueda de estrategias y recursos contribuye a permitir a los docentes un desempeño más creativo de su rol; pero siempre que se encuentren suficiente y adecuadamente capacitados, sostenidos y acompañados. De lo contrario lo viven como un agobio y esto atenta contra su ejercicio de la tarea; entonces sí se hace realidad la profecía autocumplida : “la integración desciende el nivel de enseñanza integrar es nivelar hacia abajo”.

Por ello para continuar integrando con éxito es fundamental constituir equipos, informarse, capacitarse, compartir nuestro convencimiento y convencer a otros.

De lo contrario solo libramos una serie de batallas, que no dejan de ser legítimas, pero que lamentablemente dejan en medio de la contienda al principal protagonista: nuestro hijo o nuestro paciente.

Finalmente quizás parafraseando al poeta podamos reemplazar el verbo cantar por integrar al repetir sus estrofas:

“Cantamos por el niño y porque todo

Cantamos porque creemos en la gente

y porque venceremos la derrota

porque en este tallo en aquel fruto

cada pregunta tiene su respuesta”

Mario Benedetti“.

Qué es y cómo funciona una escuela de recuperación

Martes, 20 de Octubre de 2009

Entrevista a la Lic. Marta Ghiotto, Vicedirectora de la Escuela Nº 16 “Gral. Ing. Mosconi”.

Diario “El Barrio de Villa Pueyrredon” 15 de Junio de 2004.
Por Ignacio Di Toma Mues. Link

Para interiorizarnos de como es el funcionamiento de una Escuela de Recuperación nos acercamos hasta la Escuela Nº 16 “Gral. Ing. Mosconi” perteneciente al Distrito Escolar Nº 16 en Villa Pueyrredón. La misma está ubicada sobre la Av. Mosconi al 2641. Nos recibió su Vice Directora, la Lic. Marta Ghiotto, que también es la coordinadora y supervisora pedagógica de las maestras de recuperación que trabajan en las escuelas comunes del distrito.

“Las escuelas de recuperación se iniciaron originalmente en los años ’70 y tuvieron su auge entre el año ’71 y el ’80. Nuestra escuela comenzó sus actividades en el año 1971” De esta manera nos introduce en el tema la Lic. Marta Ghiotto, para luego explicarnos, un poco más en extenso, cual era la concepción fundacional de este tipo de escuelas. “La recuperación estaba orientada a chicos, no deficientes mentales, pero con alguna problemática que no podía resolver la escuela común. El alumno ingresaba en la escuela de recuperación, se trabajaba con él y, no era así en todos los casos, cuando estaba totalmente recuperado volvía a la escuela común.”

Según la Lic. Ghiotto, esto fue así en una primer etapa. En muchas escuelas de la ciudad había también grados de recuperación, que dependían pedagógicamente de la escuela de recuperación, donde había una maestra recuperadora que trabajaba con 5 o 6 chicos que eran de matrícula especial. “Esta maestra trabajaba en una aula aparte con chicos que tenían algunas pequeñas diferencias en la edad, pero no demasiado, generalmente eran de 1º y 2º grado. Se suponía que el alumno en 3 º grado o bien se recuperaba, y se integraba a la escuela común, o bien pasaba a la escuela de recuperación.”

Esta modalidad se extendió hasta el año 1988, año en el cual se produce un cambio, y así nos lo explica la Lic. Ghiotto. “En realidad hay un cambio desde la política educativa y desde la misión docente. Lo que ocurría era que, por un lado, no todas las escuelas tenían grados de recuperación, en este distrito en ese momento había sólo 4 grados de recuperación, en las escuelas Nº 13, 22 y la 14, que dependían de nuestra escuela. Entonces un chico que empezaba 1º grado con un problema superable, pero que no podía ser trabajado por la maestra de la escuela común, tenía que trasladarse a una escuela que tuviera un grado de recuperación. Si se recuperaba volvía a su escuela de origen o, a veces, se quedaba en esa misma escuela. Si no lo lograba tenía que venir a nuestra escuela de recuperación. Todos estos traslados no favorecían una verdadera integración. Por esto a partir del año 1989 aparece la modalidad de que los chicos con dificultades sean sostenidos en la escuela común.”

Esta nueva modalidad hace que los grados de recuperación, que estaban a cargo de psicopedagogas, licenciadas en ciencias de la educación, psicólogas, dejasen de funcionar en forma cerrada. “La maestra recuperadora se convierte en una maestra de apoyo pedagógico en todo el primer ciclo” Esto produce, al decir de la Lic. Ghiotto, un resultado muy provechoso “Pasamos de tener 5 maestras recuperadoras en el ‘88, en nuestro distrito, a 28 en el 2004, y de 3 escuelas a 14 con esta modalidad. Esto implica que los chicos estén contenidos, que trabajen dentro de su propia escuela.” También nos afirma que de esta manera el alumno con dificultades comunes de aprendizaje evita el fracaso escolar que lleva inevitablemente a la deserción escolar.

Los cambios que se producen además hacen que cambie la propia matrícula de la Escuela Gral. Mosconi. La Lic. Ghiotto nos cuenta que “… hay más chicos contenidos afuera de nuestro establecimiento, pasamos de tener 120 alumnos a cerca de 80. Después del año ’96 y ’97, muchas escuelas, que no tenían maestras recuperadoras, comenzaron a aceptar a nuestros alumnos, que estaban en condiciones de pasar a una escuela común, acompañados de una maestra de nuestra planta. De esta forma comienzan a salir nuestras docentes para trabajar en el interior de las escuelas comunes. En realidad van acompañando, por ejemplo, a tres alumnos y terminan trabajando con 18 chicos de la escuela común que necesitan de su apoyo.”

De los 19 cargos de maestras que tiene la institución, 11 trabajan dentro de la escuela y 8 lo hacen fuera de ella.
Con respecto al régimen de enseñanza que tiene la Escuela Gral. Mosconi, la Lic. Ghiotto nos explica que “El chiquito que viene directamente a nuestra escuela o que en primer lugar estuvo en la escuela común y, a pesar de todo el apoyo recibido, no pudo integrarse porque se produjo un desfasaje muy grande, pasa luego a nuestra escuela. Tiene el mismo régimen pero con un programa adaptado. Reglamentariamente si termina 7º grado puede ingresar a una escuela secundaria, está habilitado desde lo legal. Ahora, desde lo real, si este chico fue mantenido en esta escuela es evidente que su problemática es importante, quizás porque es severa o porque no ha recibido desde el afuera los apoyos necesarios y entonces no pudo progresar, no está capacitado para ir a una escuela secundaria, caso contrario lo hubiéramos integrado a una escuela común.”

La pregunta que surge es ¿qué posibilidades tiene este alumno?

“Para los que terminan aquí existe nuestra orientación, justamente para evitar que los padres, quizás desprevenidos, lo ingresen en una escuela secundaria… en ese caso va al fracaso. Una de las salidas son los Ciclos Básicos de Orientación Laboral, en la Ciudad de Buenos Aires existen 8 establecimientos de este tipo. Nosotros trabajamos fundamentalmente con dos, uno en Villa del Parque y el otro en Belgrano.” nos responde la Lic. Ghiotto. Estos Ciclos Básicos tiene una duración de 3 años, son de doble turno y se desarrollan talleres con salida laboral.

“Si durante los 3 años llegara a evidenciarse, ha habido casos, una maduración o evolución, esas mismas escuelas se ocupan de su ingreso a un secundario. El camino no está cerrado. Desde ya todo esto es una opción de los padres. También trabajamos con los Centros de Formación Profesional de la calle Ramsay y a veces trabajamos con los Centros de Formación Profesional de San Martín”
En cambio, nos explica la Licenciada, los chicos que están en la escuela común, con apoyo de una maestra recuperadora, son promovidos con las mismas exigencias que sus compañeros, a lo sumo tendrán que hacer un recuperatorio o se propondrá una manera diferente de evaluación. “Estos chicos están en condiciones de ingresar a la escuela media.”

Por último hablamos de los alumnos integrados, que son chicos con necesidades más profundas, dificultades intelectuales. “Cuando se plantea la opción de integrar chicos con necesidades educativas especiales, que pueden ser mentales, siempre que la deficiencia mental no sea demasiado profunda, es una opción para aquellos que puedan verse beneficiados. Para estos casos se utilizan a las maestras de apoyo de las escuelas de recuperación que a partir de ese momento las llamamos integradoras”, pero también se plantean otros casos. “Ocurre que hay muchos chiquitos que recién en 3º grado empiezan a distanciarse, les cuesta la abstracción, no pueden lograr hacer operaciones complejas, pero están integrados al grupo, se sienten cómodos y son felices. Entonces no se considera positivo hacer un cambio, la escuela los acepta y se hace un trabajo, luego de un diagnóstico psicopedagógico, que llamamos de “adaptación curricular” donde se plantean objetivos diferentes al del resto de los alumnos. Estos chicos terminan séptimo con los contenidos equivalentes a un quinto o principio de sexto grado, que igualmente son muy valiosos. Nosotros luego orientamos a los padres, y ellos son los que deciden. El alumno va a recibir un boletín que dice promovido con adaptaciones curriculares, para esto se necesita un acuerdo previo con los padres que firman un contrato con la escuela” nos explica la Lic. Marta Ghiotto.

En el Distrito Nº 16 las escuelas que aceptan ser integradoras son la Nº 8; 14; 13; 1 y se está por incorporar la Nº 24. “No todas las escuelas son integradoras y no porque no quieran, sino porque no pueden, muchas tiene una población muy grande”
La charla continúa unos minutos más por carriles que llevan inevitablemente al abordaje de la gran crisis social, cultural y económica que está sufriendo el país y la Ciudad de Buenos Aires en general y nuestro barrio en particular, y los problemas de aprendizaje que esto genera en los alumnos de todas las escuelas de la zona.

Como despedida nos comenta que “Desde ya quiero decirte que todo este proyecto de escuelas con grados de recuperación e integración se debe a un trabajo en conjunto entre nuestra escuela y el Supervisor de Primaria en el Distrito, Luis María Rodríguez, y la Supervisora de Educación Especial, Susana Difondi.’’